Esperé a que abrieran las tiendas para ir a comprarle su comida y arena, cuando regresamos a casa, le puse en su platito la comida que le había comprado y él con mucha emoción se la comió todita.
La tarde si fue más relajada ya que se la pasó la mayoría del tiempo durmiendo, luego se levantó a ir al baño (lo cual tengo que todavía meterlo a la cajita), luego durmió otra vez, se despertó para comer y así sucesivamente.
La seguna noche siguió siendo algo difícil, Amador no quería dormir en su cajita que está en el patio, además que tenía miedo de que viniera otro gato y le hiciera daño (aunque sé que eso no pasará) al ver que no se podía dormir, decidí entrarlo como el primer día.
Ya estoy advertida, mañana tiene que dormir donde le corresponde.
Fotos del día de hoy.
Amador Ra comiendo en el plato que tenía primero (este plato fue sustituido por uno más pequeño).


